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te quiero, ni demasiado ni poco Pues sí. Y voy a decirte lo que pienso. Entre cientos y varios cientos de mensajes intercambiados a todas horas del día o de la noche, en cualquier idioma, bajo cualquier latitud o paralelo del planeta, están incluidas las palabras amor, cariño y las frases te quiero, te adoro y te quiero mucho, escritas, dibujadas y pronunciadas en colores o en signos sms, estrechamente vínculadas a publicidades, bienes de consumo, sabores y demás inventos humanos. En tiempos de crisis nos encontramos de todo. Nos venden de todo (o eso intentan). A estas alturas, y dentro de lo que cabe, los hay que quieren de verdad (son muy pero que muy pocos), los hay que te tienen cierto afecto (ahi depende del día, de la hora y de por donde sopla el viento...), y también los hay que necesitan que se les haga un favor (últimamente esto ocurre muy a menudo pero es humano, ¿que le vamos a hacer?). Y muchos, la gran mayoria, llaman cielo, mi amor o cariño, por sistema, juxtaponiendo unos tequiero y teadoros en sus conversaciones. En cualquier sitio que estés puedes escucharlos. Es una mezcla surrealista de vacio emocional. Se trata del amor líquido (Z. Barman), o de cómo en nuestra sociedad globalizada todo lo que nos rodea se va haciendo cada vez más volátil y precario, y cómo este desmoronamiento de la solidez acrecienta una sensación de incertidumbre, una ansiedad insaciable. Por ello, el homo economicus, consumista, absorbe por ósmosis las leyes del mercado y hace de sus relaciones bienes de consumo global: éfimeras o esporadicas, fácilmente desechables y sustituibles. Cuando los seres viven en un mundo precario, incierto, vacilante, líquido, no se atreven a emprender relaciones sólidas. No pretendo culparles de nada si soy una más, un grano de arena más. Y te tengo que confesar que algunas veces en mi vida, tampoco me he atrevido. Pienso que quizá, esta banalización de afecto se deba también al poco que hemos recibido o al poco que nos han enseñado a dar, en nuestra infancia. En fin, nadie nos ha enseñado el verdadero significado del amor, sólo nos han educado para dominar y poseer. Así que de caminos en senderos, llegaste a decirme: me quieres demasiado, y me pregunto yo, ¿te supone algún peligro? Le he dado muchas vueltas a tu frase y este planteamiento me parece equivocado: el peligro precisamente está en querer poco o mal, en querer con objetivos, pero no en querer demasiado. Y es más, creo que a nadie nos han querido demasiado de niños, pero a muchos nos han querido poco o erroneo. Por todo aquello, de adultos, desconocemos el verdadero significado del amor, y desde luego no sabemos ni darlo ni recibirlo: lo derrochamos cuando no viene a cuento y lo escatimamos cuando nos lo reclama alguién que de verdad lo necesita. Por mi parte, desde aquel día remoto en que cambió mi vida sin previo aviso, decidí que más valen todos los abrazos del mundo que calentar la visa, que cuando tu mirada se ilumina es como la luz de la noche y del día, que nuestras carcajadas de complicidad hacen de tormentas y calma, y que el amor es una fragancia, una dulce fuerza-fragilidad que surge como las nubes, entre olas y caricias. Y que no te quiero ni demasiado ni poco, solo que te quiero, así de sencillo. et que je ne t'aime pas ni trop ni peu, juste que je t'aime, voilà c'est simple (Ekadanta) desde la luna hacia el crépusculoLos caminos se utilizan para viajar, no para el destino... Cuentos de la lluvia y de la luna, cuando baila el viento... (V)...el sol no sabía que hermosa era su luz
hasta que la vio reflajada en la tierra...,
libera tu mente y encontrarás el camino
(Ekadanta)
@ 2100...hay que iluminar la oscuridad... La calma es…
…la conciencia de la tormenta,
la presencia fugada de la lluvia,
un efímero cielo de piedra,
la respuesta a una última pregunta,
una octava nota de música,
el murmullo de la sabiduría,
el rió que se ha vuelto oscuridad,
una diminuta estrella que brilla,
las olas que fluyen, una tras otra,
un hombre que contempla la magia sin forma,
la luz tenue de una luciérnaga,
todo aquello que carece de materia,
y lleva, sin embargo, vida.
…el vuelo leve de una mariposa,
la pérdida de memoria momentánea,
una criatura recién nacida,
lo que queda tras la noche adormecida,
imaginar como se colorea la distancia,
el desafío de la velada al alba,
el otoño, crisálida de belleza,
el cruce de una línea hacia la convergencia,
la confesión de cualquier mentira,
y su espejo de consecuencia,
una contradicción hacia la palabra,
la evidencia que trasciende la escritura,
un sueño que se abre en armonía.
…lo visible que permite otra lectura,
aprender a detener el tiempo en tu mirada,
la medida en que se encuentra la simplicidad,
un sol infinito colmado de sombra conciliada,
un abrazo que te recuerda que estás viva,
una hoja que cae y un pájaro que se eleva,
el abandono a toda resistencia,
un ojo de pasión en forma de fragancia,
lo in esencial que nos abre la puerta,
cuando ya no importan la muerte o la batalla,
igual que las flores en la montaña,
cuando el mar se transforma en espuma,
y la tierra en aroma al ritmo de la brisa.
La calma no es más que la lucha del fuego contra el agua,
o la zona limítrofe de esa increíble perspectiva,
una experiencia estética como horizonte del alma,
cuando el silencio está en la transparencia de la roca,
un pensamiento que corre mientras una metáfora estalla,
es tan solo el navegar del hambre hasta la nada,
en fin, un rincón de amor vacío de expectativa...
(Ekadanta)
Todo respira al unísono
Cierro los ojos unos segundos: el viento me roza los cabellos, la granizada lluvia penetra mi piel, un cosquilleo de frío me recorre y tu beso-caricia de esos que conozco bien me ilumina la mirada.
Algo sigue flotando en el aire, una estremecida mezcla, imperfecta y desnuda, una palpitación digna de un alquimista, es como un juego de luces que oscila con todo lo que aguarda el silencio.
Tan solo, imagino, todo respira al unísono, me dejo llevar para que donde se juntan tu sombra y la mía, alguna flor crezca...
(Ekadanta,
para aquél que me ofrece momentos de sueños,
mi piel echada en la arena...)
...... procura vivir en tiempos interesantes ... ¿A que velocidad vamos?no tengas prisa, me dices...
cada minuto es importante sentirlo, más que vivirlo.
Somos una palpitación,
y cada imagen tiene algo que contar.
(from jotaele,
¿si no fuera por la gravedad, saldríamos disparados no?
eso es el tiempo, para nosotros...
velocidad para el planeta.
pero es asi...
¿te has hecho una imagen en tres dimensiones
de como nos movemos en el espacio?
pues eso, somos una nave...a mucha velocidad,
mucha.)
...verás que todo lo importante deja por un momento de serlo
y lo que no parecía tener sentido, ahora comienza a tenerlo...
nada se pierde completamente, para siempre, ni eternamente...
todo se encuentra en el camino, en el momento, y en cada uno de nosotros...
@ (8) Esfera de sedaTintineó un cristal del viejo aparador y la geometría del ímpetu cierzo se situó a la esquina del paisaje donde las sensaciones estallan en pétalos. La huella, no es posible derribarla siempre porque en algún lugar (in)oportuno la pasión visitó lo invisible… Sonó de nuevo un melancólico cristal, un pincel carmesí, tatuaje repentinamente vivo, en el interior de la vitrina. La soledad radiante, el vértigo que siento hacia considerar autentico tesoro cualquier situación de abandono, había sido perturbado. Ni siquiera quisiera alterar el ritmo de las cosas, este equilibrio infinito que preside toda vida humana, pero nuestro vecindario ultramoderno está dispuesto a todo, menos permitir que la magia aterrice en ti.
Así que, despierta y vagabundea la mitad de todo, siga teniendo pensamientos afines con las nubes, ávida de perspectivas porque existió un instante de fuego: El tirante de la sábana desliza sobre preludios.
Cuando por fin el horizonte llegó a ser lineal, como filo de cuchillo, de una total tranquilidad, sin excusa remota, tuve la sensación de que se abría la tapa de una caja, de que un contenido nuevo saltaba a la vista:
había logrado sorprenderme, cuando tal cosa parecía imposible que ocurriera otra vez.
(Ekadanta)
Por qué solo el tiempo da tiempo al tiempo, el viento está soplando de nuevo (III)…Eres ausente…
pensándote sin buscarte, me va a parecer mentira cuando aparezcas. Y seguiremos siendo nubes blancas, mon ange, mon coeur, mi luz, escribiendo más y aun más escribiendo, escribiendo señales, dibujando palabras y cantando pinceles. Me dicen que el tiempo que desliza es una salvación mientras los frondosos otoñales caen en rondas locas y se encogen como alas. A medida que respiran los días, me sorprende cada vez más esa capacidad, que del olvido se niega, ni del silencio sabe recitar, es como un efecto placebo de la nieve sobre el glaciar, des-conjugando el agrio mordisco con la distancia. ¿Estamos floreciendo? Todo me parece tan absurdo que tropiezo en desiertos, volviendo al camino que tenía abandonado, me detengo y respiro, robo tiempo al tiempo, ya muchos están muertos o de repente desaparecidos, y no encontramos siempre el valor de despertar. Sigues siendo ausente… Sigo pensándote sin buscarte, mientras el invierno avanza, el frió mordisquea, la ola tiene que llegar a la playa dejándole su forma, tu huella y la arena me envuelven y me aspiran, y abrimos mas ancho el camino al vuelo que tanto añoro.
(Ekadanta)
@ (7) agua...Haiga, flora, fauna...
una voz soy, una voz más, nada más
una voz sin rostro, una voz sin nombre,
un susurro a veces, un secreto a voces,
una voz más, nada más,
un látigo espiral alfa-manguera,
sin mitra ni birrete, sin cetro ni brida
una voz de un sólo celo...
una voz más, nada más,
si se puede soñar, se puede hacer,
y narrar cantando su visión del cielo
de tonos transparentes, de reflejos graves,
sin avales ni vitrales, una cuarta parte
que expresa en sincronía
la grácil danza del palpitar eterno
una voz que venera la sabiduría innata
y la caricia de la verdad que no ata
una voz del alba sobre la mariposa...
a veces un río sin agua,
una puerta abierta al palacio desierto,
y narrar cantando la sensibilidad del alma
(Ekadanta)
@ (3)Oasis, 40
Imaginación, oasis intuitivo, siempre viajando al revés, Un silencio de la luna, intemporales confines, Donde se encuentran unos quizás y tal vez, Un vuelo mágico, unas formas diferentes, Leves señales, caracoles llenos de matices, Un desierto atrevido, sin temores ni disfraces, Algunos horizontes multilaterales, Un sabor a girasoles, goteo de alrededores, Como aquellos barcos a la deriva de la niñez.
¿Por qué se obstinan en pintar mi alma con lápices?
Si yo prefiero los pinceles creadores de colores, El don de meditar sobre las maneras, irracionales, Lo que ha emergido del paisaje son los paisajes, Todo se separa continuamente para estar en otras partes, Y las voces dejan aflorar todos los detalles, Reveladoras de mis profundas emociones, Sempiternas preguntas escondiendo las pequeñas muertes, Sensibilidades relevantes como la pequeñez del pez, Esperanzas de fluidez, como delfines, libres.
¿Por qué no pudo detenerse el movimiento como soplos invisibles?
De la sinceridad, nunca he intentado contar las veces, Ni de los hombres, las huellas sobre mi desnudez, Y se mezclan partículas como flores y trigales, El aire vibra musical entre las hierbas verdes, Nos inunda un aroma etéreo de mil hojas, neuronales, Nos contemplan los crepúsculos, rítmicos placeres, No hay dilema en este mundo de sensaciones, Soñadora, queda algo sublime, unas híbridas realidades, Marfileña porcelana, una parte inmortal de aquellas noches.
¿Por qué nuestro corazón no entiende de probabilidades?
Y los perfumes, cristales de los eclipses, Incrustados, permanecen en este acogedor baile de luces, Vagabundas, atravesando huecos y rincones, Apartándonos de la triste mirada de las nubes, Dejándonos dulcemente encima de los árboles, En un infinito movimiento de entonces, El caos se vuelve orden ante nuestras mentes, No deja ningún espacio por cualquier antes y después, Protegiendo la sencillez de aquellos verdaderos instantes.
(Ekadanta) @nunca se llega tarde cuando a algo quiere llegar ¿Es algo subconsciente que todavía no se materializa?
Con el suave deslizar del viento
No hay instantes perdidos sino dudas concretas. ¿Y ahora qué?
La libertad no es la facultad de hacer o deshacer a nuestro antojo,
sino la capacidad de aceptar los acontecimientos y entenderlos.
Y la casualidad no existe,
pero no por ello nuestro futuro está determinado,
somos nosotros quienes lo contruimos cada día, paso a paso.
Y la libertad existe,
pero no es individual.
La verdadera libertad es la de todos juntos,
de la humanidad entera,
que es quien en verdad decide.
Nunca jamás será mi libertad,
porque si le añado un posesivo deja de ser "la libertad".
Calificar es limitar.
Y el Universo carece de límites,
al igual que la imaginación y el poder creador de la humanidad...
<<...Yo, Enoc, esta mañana he hablado con mi padre, el gran Jared, uno de los que nacieron del cielo. El tiempo ha resultado muy largo para los que soñamos con paseos galácticos, pero, finalmente, hemos vencido, me ha dicho ya anciano con una sonrisa en los labios. ¡Sí!, he exclamado. Ha llegado el gran momento.
Me ha costado decenas de generaciones reunir toda la maquinaria celeste que me permitirá dar el gran salto, pero yo, Pangea, por fin dispongo de toda la tecnología necesaria, aunque no ha resultado fácil. Enviar naves a través del espacio es sondear el Universo pinchándolo con alfileres. Se trata de un trabajo arduo y difícil, tremendamente costoso, pero para mí es la menor de mis preocupaciones.
Para Pangea la tecnología, sea cual sea, siempre está al servicio de la Tierra y de la humanidad. La Tierra me ha dado la vida y ésta existe sólo en la medida en que los diferentes organismos vivimos en simbiosis. Las partículas elementales eran, en un principio, bacterias independientes. Comenzaron a vivir en simbiosis con otras y esas relaciones fueron esenciales para la vida de las células animales y vegetales que perdieron la facultad de vivir independientes. Yo, la sociedad humana, también sigo un proceso similar al de las bacterias. Yo, el Hombre, abandonado a mí mismo ya no soy nada. He creado tantas interdependencias que ya me es imposible vivir en soledad. He logrado que la comunidad de los hombres, la acumulación lenta del saber y de la experiencia transmitida de generación en generación, se convierta en el elemento esencial que asegurará el triunfo y la supervivencia de mi especie. La aventura espacial debe, por lo tanto, ponerse al servicio de toda la humanidad. Se trata, pues, del programa más ambicioso jamás concebido, que comienza con la instalación de la Ciudad del Sol, la gigantesca estación orbital que gira con la Tierra y se mantiene geoestacionaria a treinta y seis mil kilómetros por encima de Pangea, siempre mirando hacia la gran isla. A esta altitud, cubre el gran continente de un extremo a otro, hasta el último rincón, y puede abarcar toda la humanidad con una sola mirada. Es la herramienta ideal para unir a una sociedad que ha comprendido que el fin último de la evolución no es el individuo, sino la humanidad, el Ser Superior, el suprahumano, la gran mente colectiva, el primer paso para alcanzar la Mente Universal.
Yo Enoc, yo Pangea, creo en la humanidad, no tan sólo en un grupo particular, en una parte de la sociedad o en los que creen, sienten y piensan de determinada manera. Es por eso, porque para mí existe una sola humanidad lejos de la lucha de clases, en la que he imaginado otro sistema social donde los enfrentamientos son inexistentes. Es más: resultan impensables.
¿O acaso no se me ocurre otra forma de vida que no sea el totalitarismo, cuando hablo de colectividad, o el lieralismo salvaje, cuando me planteo la salvación de la personalidad individual?
Los extremismos son moneda corriente, pero, en el fondo, provienen de un único error. Cuando caigo en la trampa de los extremos, busco dominar al otro porque sólo reconozco dos clases de individuos: los ganadores y los perdedores. Entonces entro de lleno en un mundo dual, donde algo, lo que sea, o es blanco o es negro, o es sí o es no, o es izquierda o es derecha, o es arriba o es abajo. No existe una tercera posibilidad. Nunca hay intermedios. Y todo se rige por los mismos parámetros.
Sin embargo, yo Enoc, yo Pangea, yo la humanidad, yo el mundo, yo la mente colectiva, he decidido cambiar las reglas del juego. He decidido conquistar el universo para mi servicio. He decidido dar el salto más espectacular de la evolución y alcanzar la verdadera globalización, la que rompe todas las fronteras, no la que está al servicio de los que dominan. Y no por ello voy a compararme con una triste abeja de la colmena o con una simple hormiga del nido que identifica su destino con el de la colectividad. Eso constituye una trampa harto grosera y significa tanto como negar la evolución e ignorar los datos que me proporciona la biología. A medida que asciendo en la escala de los mamíferos y de los primates y me acerco al hombre, confirmo los comportamientos sociales y el sentido de grupo. No soy ningún insecto. Es con mi cerebro como me he ganado a pulso la libertad de actuar, la autonomía de mis decisiones, y esto, los insectos, son incapaces de lograrlo. Su tamaño físico les impide disponer de un sistema nervioso central tan complejo con el mío. Están condenados a vivir y a actuar de acuerdo con los automatismos inscritos en sus genes.
¡Ciegamente, sin posibilidad de razonar! Sin alternativa posible. ¡Sin libertad!
Mi camino, el de Pangea, es otro. Mi consciencia despertó hace mucho tiempo, he asumido con satisfacción la dualidad de mi especie, llevo una vida social natural y siento profundamente mi individualidad. Todas mis realizaciones se inspiran en la vida, en el modelo de la interdependencia entre las cosas y los seres que me rodean: animales y plantas. Mi tecnología es el fruto de una filosofía práctica que tiende a obtener la felicidad de todo el planeta. ¡No tan sólo la mía, la individual!
Ahora, cuando por fin he construido e instalado la Ciudad del Sol, observo la Tierra desde lo alto, la analizo, preveo lo que puede suceder, organizo y gobierno. He conseguido la unidad cultural, la unidad de objetivos y he desterrado la divergencia de creencias. No existen las religiones, porque nací del agua y he evolucionado por medio de la observación. ¡Y soy consciente de ello! Po lo tanto, no necesito creer en la existencia de seres divinos, porque sé cúal es mi origen y cúal es el camino de mi evolución. He aprendido que cuando aparece el conocimiento, desaparece la fe, porque no tiene razón de ser. Resulta más que evidente que quien sabe ya no necesita creer.
Yo, el Hombre, estoy llamado a crecer como consciencia colectiva y a dominar el infinito. El camino no está trazado, se traza a cada instante, en función de los pasos que voy dando. ¿Hacia donde? ¡Qué más da! ¡Hacia el infinito! ¡Sin límite! El futuro, mi futuro, lo establezco yo.
Y cuando he comprendido lo que significa que el camino no está trazado y que es colectivo, es cuando desaparecen las fronteras, dejan de tener sentido las razas, mueren las creencias, finaliza la lucha de clases y empiezo a vivir verdaderamente en colectividad y con un objetivo común.
Yo, la mujer,soy la madre-tierra que engendra a los hombres; y del culto a la vida nace el modo social que ordena mi vida en Pangea. No es un matriarcado, que implicaría una superiodad de la mujer sobre el hombre, que no es mi caso, donde yo, la madre, ocupo una posición predominante sin ser dominadora. Mi papel de mujer engendradora del género humano es tan evidente como universalmente reconocido. No hay más que un continente, no existe más que una tierra y una forma de vida, porque yo, Pangea, soy única.>>
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