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日志


22 de abril de 2008 y en adelante...

 
 
 
earth-day-2007 
 
 
No hay soluciones tecnológicas a problemas sociales
y a lógicas económicas insostenibles
que siguen haciendo creer
que vivimos en un planeta infinito.
 
Nos falta inteligencia e humildad...
 
 
 
 
 
 

nosotros somos la especie en peligro de extinción, lo dice el cuervo, lo dice el aguila...

 
   
 
Mucho antes de que las personas se pudieran comunicar por medios modernos,
culturas separadas por vastes océanos compartían los mismos valores,
hablan en muchas lenguas, sin embargo, sus mensajes continuan resonando a traves del globo.
 
 
 
 
...soy un hombre del pueblo de las mareas,
gran parte de lo que soy proviene del mar,
gran parte de nuestra espiritualidad proviene del mar,
de alguna manera el lugar donde todo empezó nos reclama.
 
Cuando esta lleno de seres vivos el mar se vuelve hermoso,
cuando haya animales y seres sobre la tierra,
la Madre Tierra se vuelve hermosa,
y cuando la vida nos trata bien, tenemos tiempo por delante,
tenemos tiempo por contemplar el arte,
el arte nos recuerda el legado de nuestra tribu.
 
Vivo en un lugar en donde puedo ver toda la naturaleza,
asi es como aprendo.
Ahi encuentro todas las lecciones necesarias para vivir.
 
Siempre que nos adentramos en el territorio del oso,
oficiamos una ceremonia en su honor,
por medio de la ceremonia le damos las gracias,
decimos una oración con la que agradecemos lo más grande de esta tierra.
 
Respeto a otros seres, a otros animales,
porque vivimos juntos.
Cada uno de los miembros de mi sociedad,
tiene obligación de oficiar ceremonias,
para sanar a la Madre Tierra,
para sanar su familia,
sanar a nuestra nación, sanar a nuestra tribu.
 
La gente ya sabe lo que debería hacer para mantener limpio el planeta.
 
Asi era como vivíamos antes,
nosotros somos la especie en peligro de extinción,
lo dice el cuervo,
lo dice el aguila...
 
 
 

@ (5)...mensaje

 

Hablamos del estado <<animal>> del ser humano y dejémonos de estupideces, que si la política y otras historias, que si el barril de petróleo subirá más mañana, que si el dinero gobierna el mundo, que si de inmigrantes, que si no llegamos a final de mes, que si soy blanca y el vecino negro, que si de religión, que si de beneficios o perdidas, que si..., que si..., que si…

 

Empezaré diciendo que a mi parecer, el camino humano, o la evolución mental y filosófica, se han perdido en un sendero confuso, avanzando entre lo que “esta bien o mal”, lo que “uno aparenta y el otro no”, lo que es “políticamente correcto electoralmente dicho” y lo que “se tendría que hacer para que…”.

 

Hoy, los adjetivos más adecuados para describir el patético estado en que se encuentra nuestra sociedad son: desprecio, egoísmo acomodado, consumismo indecente, hipocresía, indiferencia, fatalismo, pasividad, falta de imaginación y de confianza, envidia, codicia, odio y rabia, falsa modestia, agresividad, violencia y vulgaridad, cobardía, opacidad, intolerancia, licitación, e inmovilismo general complacido... En fin, la negación espléndida como postura adoptada o lo que equivale a una  aprobación silenciosa por parte de la mayoría.

 

Nunca hemos logrado ser lo suficiente creativos en términos de soluciones eficaces para todos, y eso exclusivamente por motivos íntimamente relacionados con las palabras productividad, rentabilidad, ingresos y beneficios. Y seguimos perdiéndonos el tiempo divagando entre las noticias diarias, los sucesos, las inercias políticas, desperdiciando la esencia del ser entre difusas teorías.

 

Actualmente, el ser humano nace, crece, se reproduce y muere en una bitácora exclusivamente materialista, construida a su antojo - tras siglos de “evolución” según afirma - por su exclusivo beneficio, bienestar y disfrutar con la mayor insostenibilidad posible. Jamás se le ocurrió la mínima repartición teniendo en cuenta las diferencias que siguen existiendo por el mundo, y aun menos se preocupó – como se supone que tendría que actuar todo ser inteligente - de conservar el entorno vivo que lo rodea en su afán de superar las leyes de la naturaleza. Sigue y pelea por territorios para explotar, pone limites y prohibiciones, compite y diferencia razas, juzga, clasifica, prefiere aparentar que ser autentico, dejando malgastarse sus posibilidades y capacidades cerebrales.

 

Habla de globalización como método “milagro” olvidando que el propio cambio climático es la globalización definitiva e inequívoca dado el escenario de crisis ambiental en el que nos encontramos. Esta postura es sencillamente inaceptable, es un suspenso absoluto en todas las asignaturas de una especie que presume ser dotada de inteligencia.

 

Seguiré diciendo que a mi humilde parecer, el ser humano - en su inconmensurable prepotencia a fines de pseudo protección de unos en contra de otros, tras luchas y batallas durante siglos, guerras absurdas - pretende dominar, y más dominar, poniendo en peligro el planeta que lo aloja sin aceptar que la especie humana no es más que un grano de arena en medio del Universo.

  

¡Quedémonos con los ojos cerrados, los oídos sordos y las mentes vacías, olvidémonos de todo superficialmente durante el breve instante navideño!

 

¡Navidad esta por llegar, y ya anunciada como el periodo de mayor consumo del envoltorio superfluo y de despilfarro con finalidad de lucimiento, la tasa hipotecaria ha subido pero da igual, mientras tanto la inflación mundial reventa todos los índices por vínculo de la energía fósil!

 

¿Y sí mañana descubres que no queda nada de lo que conocías antes?

 

¿Y sí mañana despiertas y te das cuenta que el antes ha desaparecido para siempre?

 

¿Por cierto, ya esta el cambio climático?

 

Incuestionable.

 

El cambio climático es «inequívoco» y se debe en un 90 por ciento a la acción humana sobre el planeta.

 

Esta es la realidad, indigesta, sinónima de consecuencias catastróficas, pero claro ya esta, la ONU certifica que el cambio climático es culpa del hombre. Los científicos ya han hecho su trabajo y emitido su sentencia: el cambio climático actual es inevitable, abrupto, acelerado, durará siglos y ha sido causado en su mayor parte por la acción del hombre.

 

La comunidad científica habla con una sola voz y ha quedado demostrado que combatir el cambio climático es el desafío definitivo de nuestra era y que invertir y reducir sus efectos es el reto define a nuestra época. Aún hay lugar para la esperanza si se actúa a tiempo porque existen medios reales y asequibles para combatirlo pero no hay tiempo para medias tintas.

 

El problema:

 

El dióxido de carbono, que hoy emiten motores, fábricas y bosques desforestados, desarrolla su dramático efecto años más tarde.

 

Por eso el calentamiento global es irreversible y durará cientos de años, pero, de momento, será un cambio que podrá asumirse.

 

Lo peor vendrá si no se pone remedio a la emisión indiscriminada de gases de efecto invernadero y si la temperatura se incrementa en algo más de dos grados, algo muy probable, pero que se puede evitar.

 

Resumiendo la situación:

 

Sí, el hombre es culpable del cambio climático.

Sí, podemos hacer algo.

Sí, ya contamos con todos los medios para hacerlo.

 

Pero debemos comenzar de inmediato.

 

Eso es un mensaje a los escépticos, a los indecisos,

y sobre todo a los políticos.

 

 

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Si deseas enviar un mensaje, añadir un comentario o participar,

gracias por pulsar aqui

 

(Ekadanta)

 

 

 

 
 

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Los vertidos de CO2
debidos a las actividades humanas
son responsables del 60%
del aumento del efecto invernadero
o lo que llamamos el cambio climático.
 
Y los números hablan por si mismos:
 
en el mundo, el 20% de los hombres consumen
el 86% de los recursos de la Tierra...

Aquí ahora, el objetivo es informativo con noticias sociales, medio ambientales, científicas y políticas.

No obstante, no podemos quedarnos espectadores pasivos porque sencillamente somos 6.500 millones de seres humanos, y este último número, matemáticamente suma de los individuos que componen la humanidad, nos puede llevar hasta un principio de solución: modificar el sistema.

Así, para lograr que todas nuestras voces sean escuchadas, sean tomadas en cuenta, súmate al evento, al esfuerzo.

Necesitamos tu voz,
la de tus hermanos y de tus hijos,
la de tus primos, de tus abuelos,
y también la de tus amigos o de tus vecinos,
 
por nuestros pueblos,
por nuestros hijos,
por los hijos de nuestros hijos....
 
¡Súmate ya!

 

 

 

Discharges of CO2 due to human activities are responsible for more than 60% of the enhanced greenhouse effect or what we call climate change. And the numbers speak for themselves: in the world, 20% of men consume 86% of the Earth's resources.

 

Here now, we have an objective of information, with social, environmental, scientific and political news. However, we can not remain passive spectators simply because we are 6,500 million human beings, and the latter number, mathematically sum of the individuals that make up mankind; we can lead to a beginning’s solution.

 

So, to ensure that our voices are heard, are taken into account, we invite you to join the event, the effort.

 

We need your voice, the voices of your brothers and your kids, the voices of your cousins and of the grandfathers, and also that of your friends or your neighbours,

 

For our peoples,

for our kids,

and for our children's children.

 

Already sumate!

 

 

 

 

Egoismo

¿ Que pasa en este momento sobre nuestra buena vieja Tierra ?

Un conflicto Norte contra Sud se dispone, Ricos contra Pobres, lasers de poder contra cutters y comandos suicidas. Los ricos son tan egoístas como los otros seres humanos, manipuladores, desprovistos de escrúpulos como lo estaban los señores de la Edad Media.

Mientras, de hambruna en hambruna, de bloqueo en bloqueo, de frustración en frustración la Gran Jaquería Planetaria (guerra de plebeyos contra nobles) se prepara.

Emitir juicios de valor es inútil. El motor de la historia terrestre es la cochinada con una gran C. Idealmente eso seria que todo el mundo sea si no rico, viva al menos tranquilo, que se preserve nuestro biotopo, que se compartan equitativamente las riquezas, el saber y la energía, que se controle la natalidad, que se mantenga a los seres humanos en buena salud, que se les de a todos condiciones de vida y de desarrollo decentes, que se dicten leyes que preserven a los hombres, las mujeres y los niños, que sean abolidas las diversas esclavitudes.

Hace mucho tiempo que tenemos los medios, económicos, técnicos, científicos."

" Eso podria hacerse si nuestro planeta no estuviera dominado por el egoísmo más primario, fundado sobre ideologías o creencias de todo orden, y no fuera sede de un inmenso gasto en todos los ámbitos, incluídas las sumas fenomenales que se tragan los proyectos militares.

 

(Jean-Pierre Petit,

Astrofísico francès del CNES)

La razón de la vida

Don Julio había caminado toda esa mañana para encontrar la miserable casucha en que vivía «Mente Lúcida». Se había sentado un momento para mitigar su fatiga y así pudo contemplar el paisaje del desierto tarapaqueño con más atención. A pesar del terrible calor que hacía y de los horribles dolores que lo atormentaban, tenía que reconocer que el desierto tenía sus encantos. Le parecía extraño que antes nunca lo hubiese notado. Sí, era una belleza tranquila y callada. Una belleza armónica. Belleza sin grandes alteraciones, como debía de ser el estado del alma al encontrarse con la muerte. ¡Y él que había vivido tantos años en ese terruño y jamás lo había notado! Se había pasado la mitad de sus 65 años acumulando riquezas y nunca se había dado un tiempo para ver lo que había a su alrededor. Y cuanto más lo pensaba, se daba cuenta de que eso era sólo una deformación de sus ideas, era su individualismo, su egoísmo propio de ricos, que acaparan sin querer compartir con los que están más necesitados. Esa era su alienación, la alienación de su espíritu.

 

Y ahora se preguntaba: ¿de qué le servían todas esas riquezas?

Quería preguntarle al desierto, porque en él se encerraban misterios que nadie conocía con seguridad. ¿Siempre fue un desierto? Tal vez no. Entremedio de sus arenas y rocas había residuos de conchas marinas. A lo mejor ese desierto había surgido del fondo del océano en un tiempo enormemente lejano. Millones de años, o miles de millones. Un tiempo enorme. Y, allí estaba mostrando su pasado. Y si antes de eso o después, hubiese sido un bosque lleno de árboles, arbustos, enredaderas, flores, abejas, osos, aves multicolores, sonidos mágicos... Agua que corriese entre el verdor. Líquido que es la base de todo ser viviente. ¡Todo desaparecido y distinto! Un mundo en continuo cambio. Si ese desierto pudiese responder a sus congojas y sus interrogantes al llegar la proximidad del final de su camino por la Tierra.

Había acudido a todo médico de renombre que existía en Iquique y Santiago y había pasado meses en las mejores clínicas del país y todo para nada. La vida se le escapaba de las manos sin poder evitarlo. Había terminado por aceptar su destino, pero se resistía a dejarlo sin estar seguro de lo que sucedería después con él. No podía aceptar que su cuerpo se fuese a pudrir dentro de un cajón sin volver a ver la luz del sol. ¿Por qué tener que morir? ¿Y qué era la muerte? ¿Un descanso o un castigo? Creyó escuchar una voz que venía de lo profundo de la Tierra que le decía: ¡No tengas miedo! Morir no es tan terrible. Todos hemos de seguir el mismo camino.

Decían que «Mente Lúcida» había estado muerto y había vuelto a la vida. Además, era un erudito en las cuestiones del espíritu. Vivía aislado del mundo para poder dedicarse a la meditación y a la escritura. Nadie conocía su nombre. Cuando se lo preguntaban, respondía socarronamente: me dicen «Mente Lúcida». Era, sin duda, un hombre singular, pero el más indicado para guiarlo en el difícil camino hacia el más allá.

Poseía un Ford casi nuevo y este se había detenido, se había sublevado contra el calor del desierto. El motor se había calentado tanto durante la ascensión de la cuesta y después que apagó el motor, éste se negaba a partir. De manera que se había visto obligado a caminar más de tres kilómetros pisando la chusca blanda de la huella, que alguna vez fue un camino de indígenas. Y esa no era una tarea fácil para él que llevaba una eternidad sin caminar más de 100 metros. Aunque, en verdad, cuan-do se encontraba en su mansión caminaba más que un desterrado. Era una casona enorme. La había hecho construir con un montón de habitaciones y ahora se daba cuenta de lo absurdo de todo eso. Le habría bastado con una casa cómoda y menor. Como no tenía hijos, la heredarían sus hermanos. Seguramente, la tendrían que vender toda vez que cada cual tenía su propia familia y sería totalmente impracticable la vida en común. A veces, se imaginaba la guerra que se iba a armar por sus pertenencias. Ninguno de ellos se caracterizaba por ser desprendido. Tampoco tenía una esposa. No se había casado por temor a perder su independencia. Mujeres había tenido a montones; sólo una vez se había sentido realmente enamorado y había estado a punto de renunciar a sus principios y a su forma de vida. Pero eso había ocurrido cuando era muy joven y ya la tenía casi olvidada. Aunque nunca del todo; había instantes que se acordaba de ella y a veces lo inundaba la nostalgia, especialmente cuando llegaba la primavera y las parejas salían a gozar de la luz y del calor de la estación.

Ahora que contemplaba el desierto con otros ojos, comprendía que hubiese gente que lo amase. Toda esa mezcla del color ocre, con el azul de cobalto y el violeta danzando en el horizonte. Le producía la misma sensación que la mar. Era una sensación de libertad que sólo se siente frente a los grandes espacios abiertos. Sí, ¡cómo no amar esa belleza infinita! Y, por otro lado, la sensación de su propia pequeñez, porque tan ínfimos que somos los seres humanos frente a esa inmensidad. El, que durante toda su vida había sido un hombre arrogante y altanero, se sentía tan disminuido, tan ínfimo.

Decían que «Mente Lúcida» era un hombre humilde, pero de una gran personalidad. Cuando divisó la casucha no pudo menos que sentir admiración mezclada con una fuerte dosis asombro por el valor de ese hombre, de vivir allí, aislado de todo contacto humano. Pero él que había vivido entre tantas gentes, también había vivido aislado. A veces, su aislamiento había sido más profundo cuando se encontraba en el teatro rodeado de tantos extraños. Ese último año de su vida había sido el más solitario de todos. Se había aislado de todo el mundo y se había convertido en un ser huraño. Vivía como las arañas de los rincones que han perdido el interés en las presas. Había instantes en que se arrepentía de no haber tenido una esposa o una hija que lo despertase por las mañanas y le preguntase algo. El silencio de su morada lo estaba matando más rápidamente que su enfermedad. Como no quería casarse, ellas lo dejaban para buscarse algún partido más seguro. Ahora ya no era joven ni tampoco atractivo. Lo único que le sobraba era el dinero. Ya ni siquiera tenía que esforzarse por ganarlo. Lo que había sido excitante, hacía algún tiempo que había dejado de serlo y, ahora, no era siquiera un pasa-tiempo.

Siempre había sido un hombre religioso. Cumplía con los mandamientos de la iglesia, excepto el de no fornicar. Nunca en esos años había faltado a la misa de los días domingos. Además, confesaba sus pecados y comulgaba. Aunque después volviese a cometerlos, porque era después de todo un hombre con los mismos deseos que el resto de los hombres. Repartía limosna entre los pobres. Ahora que lo pensaba, se daba cuenta que sólo era su doble moral, ya que lo que daba era sólo una insignificancia. Pero todavía era tiempo de reparar eso, pensó.

-Si Dios lo quiere- dijo en voz alta.

Aunque sus hermanos y parientes lo irían a tildar de chiflado, pero eso ya no le importaba. Allá ellos y sus pensamientos. Pero la iglesia no había podido dar satisfacción a todas sus dudas. El no podía comprender la razón por la que tenía que morir ahora que era tan rico y todavía no tan viejo. ¿Y por qué tenía que envejecer y no conservarse siempre joven? Había tantos hombres que alcanzaban una edad mucho más avanzada y ni siquiera habían cumplido con la iglesia de Dios, como él mismo. Era algo que le parecía muy injusto. El padre José le había dicho que nadie conocía el misterio de la razón que tenía Dios para obrar así y, que seguramente, debería de tener una poderosa razón. Y también él se preguntaba la razón por la cual la mayoría de la gente se aferraba a la vida. Acaso eso no era resistirse a los mandados de Dios. Y si cuando muertos íbamos a estar cerca de nuestro creador, ¿no era acaso una razón muy fuerte para estar más bien alegres de morir, que estar afligidos rasguñando los minutos y segundos de tiempo que nos quedan en este mundo? ¿Y para qué existimos? ¿Y por qué tenemos que morir? ¿Por qué el ser humano a través de todos los tiempos no ha podido aceptar que su vida es limitada? Le parecía tan ilógico que la muerte sea el final de nuestra existencia para dejar lugar a otras vidas. Los que cumplimos con la Iglesia deberíamos tener una vida eterna, pensaba. El padre José no había podido dar una respuesta satisfactoria a todas estas interrogantes y entonces fue cuando escuchó hablar de «Mente Lúcida».

La casucha en la que éste vivía constaba sólo de una habitación que era dormitorio, cocina y sala de estar. Era una habitación muy pobremente amueblada y lo único de valor en ella era una máquina de escribir, un telescopio de aficionado y una radio toca cintas sobre un librero viejo que alguna vez tuvo barniz. Las ventanas de la casucha carecían de vidrios. Por fuera, había persianas de madera que permitían el paso del aire para mitigar el enorme calor que hacía allí adentro.

Se lo había imaginado mucho más joven y ahora se sentía sorprendido de ver que era un hombre casi tan viejo como él mismo. Lo más extraño era que no podía definir los rasgos de su rostro. Eran cambiantes e indefinidos. A veces parecía un indígena y en otro momento un europeo con mezcla asiática.

- Bueno, dígame mi amigo, ¿a qué se debe el honor de su visita? Porque, según veo, usted no anda por el desierto cateando minerales- le dijo «Mente Lúcida» burlonamente, aunque sin pretender ofenderlo.

Don Julio tomó asiento en una silla destartalada y descubrió su cabeza sudorosa.

- No, desde luego- respondió muy cansado. He oído que usted sabe bastante acerca de la vida y que ha estado en algún momento al otro lado de ella, ¿es cierto lo que dicen?

- Bueno, digamos que estuve técnicamente declarado muerto. Durante tres largos minutos dejé este mundo.

- Dice usted que estuvo muerto, pero ¿cómo puede usted estar seguro de eso?

- Estoy totalmente seguro, debido a que pude verme a mí mismo y todo lo que sucedía en esa habitación y pude trasladarme a la habitación siguiente y, también por el corredor, contemplando como las enfermeras y los médicos se dirigían hacia la habitación en donde yacía mi cuerpo.

- Pero eso pudo haberlo soñado.

- No. No era posible, porque mi cerebro no daba señal de vida. No tenía actividad y me lo confirmó el médico.

- Y después, volvió a la vida.

- Claro. Y los médicos no podían entenderlo. Además, le voy a referir algo que no lo he contado nunca a nadie. En ese corto tiempo sentí la cercanía de otro espíritu que como yo estaba dando vueltas por el mismo corredor. Pero estaba muy desorientado debido a que no podía volver a su cuerpo. Tengo entendido que ese hombre falleció ese mismo día.

- Entonces no cabe dudas de que el alma existe independiente del cuerpo- dijo don Julio exhalando un suspiro de alivio.

- El problema no es de la existencia o no del alma o del espíritu, si usted quiere llamarlo así. El problema es otro, según mi modo de ver las cosas- dijo «Mente Lúcida».

- Perdone, no lo puedo seguir en sus elucubraciones. ¿Qué quiere decir usted, amigo?

- Quiero decir que el problema es que el estado espiritual no es perenne. Parece que hay espíritus que tienen una existencia más larga que otros.

- Espíritus que se desvanecen- le interrumpió don Julio.

- Exacto. Eso es lo que quiero decir. Espíritus que se desintegran y dejan de existir como tales. Eso explicaría el porqué de que haya almas en pena y muchas almas que no molestan a nadie y que no se hacen sentir por ningún lado. Tal vez, sea una ley física, como la de la transformación de la energía. Y la energía ¿acaso no es también, materia?

Era cerca de las cinco cuando se sentaron afuera a la sombra que había bajo el toldo de lino que había frente a la puerta de la cabaña. Habían sacado un par de sillas muy viejas y «Mente Lúcida» había preparado un poco de ulpo con agua que estaba casi tibia, pero que a don Julio le parecía casi helada y muy agradable para mitigar la sed. Le convidó una naranja de las que había traído consigo y se pusieron a comer en silencio.

- ¿Y de dónde obtiene el agua para la bebida? Preguntó para romper el silencio del otro.

- Tengo un pozo que queda allá al lado de esos dos tamarugos.

- ¿Y cómo se las arregla con las provisiones?- inquirió don Julio.

- Viene un amigo a dejármelas una vez al mes. También me trae un par de tubos de gas licuado para la cocina.

- Y dígame, ¿no se aburre de vivir en estas soledades?

- Depende de lo que usted interprete por soledad. A veces, es necesaria y no tengo tiempo para aburrirme, amigo mío. Cuando no estoy escribiendo, salgo a caminar y me siento a meditar en el tope de esa colina. Desde allí se domina todo el paisaje hasta Lagunas y la carretera panamericana. A veces, por las noches dedico un par de horas a observar las estrellas y los planetas.

- ¡Debe de ser interesante eso! Yo nunca he tenido tiempo para dedicarme a esas cosas y ahora que podría hacerlo, el tiempo se me acorta tan rápidamente- explicó tristemente don Julio.

- ¿Qué le pasa, amigo? ¿No me diga que está muy enfermo?

- Así es. Me va quedando muy poco tiempo en este mundo.

- Pero, a lo mejor son sólo suposiciones suyas señor.

- No, hombre. He visto cuanto médico existe y he estado internado más de cinco meses en la clínica Santa María en Santiago y no tengo vuelta. Me van quedando sólo un par de meses. El cáncer se me a extendido a varias partes del cuerpo.

«Mente Lúcida» lo contempló en silencio. Comprendió que toda palabra estaba de más.

- Tengo dolores terribles a la barriga- continuó don Julio. Al principio me las aguantaba y trataba de concentrarme en alguna cosa para desviar la atención, pero ahora ya no es posible eso, así es que me inyecto morfina.

- De ahí sus problemas existenciales.

- Sí, claro. Quiero saber que es lo que va a ser de mí cuando me muera- explicó y se quedó expectante.

- Eso nadie lo sabe amigo. Ni yo que estuve al otro lado de la línea.

- Yo tenía la esperanza de que usted supiese algo. Alguna explicación racional. ¿Por qué diablos existimos, entonces? ¿Para qué nacer si tenemos que morir irremediablemente?

- Explicar racionalmente la vida de los humanos es más difícil que explicar la creación. Aunque puede ser tan sencilla que no nos atrevemos a verla. La muerte es el precio que tenemos que pagar por haber vivido.

- Sí, pero es un precio muy alto. Bueno, siga por favor.

- Somos la forma más avanzada de la vida en nuestro planeta y, tal vez, los encargados de hacerla desaparecer. A veces pienso que somos una especie de cáncer de la tierra. Hemos ido eliminando especies animales y vegetales que son absolutamente necesarias para mantener el equilibrio ecológico. Nos multiplicamos irracionalmente y vamos arrinconando a todas las otras especies animales a pequeños reductos que les damos el nombre de «reservas naturales». Luego las disminuimos y las eliminamos. Somos como los virus cuando penetran al cuerpo de una célula, y la Tierra no tiene una vacuna antihumana. De esta manera va a llegar un momento en que vamos a eliminar la vida o la vamos a hacer imposible. A menos que...

- ¿Qué cosa?

- Que ocurra una catástrofe y desaparezcamos como los dinosaurios.

- Esa es una explicación muy negativa.

- Si amigo. Puede parecer muy negativa, pero se ajusta bastante a la realidad de los hechos. Somos los animales racionales más irracionales. La tierra era un paraíso hasta que aparecimos como especie. A lo mejor ni siquiera somos de aquí. Podría ser que seamos una especie extraña al planeta. También puede ser que así sea el proceso de la vida. Cuando se llega al estadio de mayor avance y desarrollo, el estadio siguiente es la destrucción. Nacimiento, desarrollo y muerte. Y otra vez el nacimiento para continuar el ciclo y así por toda la eternidad. La vida misma no es otra cosa que una forma de la materia y, que a lo mejor, siempre ha existido paralelamente a la materia inorgánica, sobre todo, si el cosmos siempre ha existido y no tiene un final ni en el espacio ni tampoco en el tiempo. La Tierra no es más que una pequeña célula en un Universo fantásticamente grande, inmenso, rodeado de incontables otros universos, en un cosmos infinito. ¿Por qué habríamos de ser algo especiales dentro del infinito? Ahora, todos los hombres nos hacemos la misma pregunta: ¿Por qué tenemos que morir? Es sencillo: “para que siga el proceso de la vida, para que ella se abra paso”. ¿Se imagina usted un mundo de puros viejos, sin jóvenes? Sería demasiado irracional. La vida tiene que continuar y por eso los que llegamos a viejos tenemos que irnos y dejar el espacio suficiente a los que vienen después.

Esa noche se quedó a pernoctar allí. Después de la comida cogieron el telescopio y se dirigieron a la parte alta de la colina. Don Julio estaba entusiasmado. Era la primera vez que tenía la oportunidad de ver un planeta a través de una lente. Mientras observaba al planeta Marte se preguntaba si después de muerto su espíritu podría viajar a esas latitudes y ver de cerca otros mundos y otros procesos de vida. Tal vez, no era tan negativo tener que dejar esta vida.

Por la mañana se despidió de «Mente Lúcida» y de puro curioso le preguntó:

- ¿Piensa vivir solo el resto de su vida?

«Mente Lúcida» se rió divertido de su ocurrencia y le contestó:

- No, hombre, por supuesto que no. Mi mujer, Milala, me espera en Iquique y, cuando llegue el momento, hemos de volver a estar juntos.

Cuando lo miró para despedirse pudo ver con más claridad el rostro de él. Don Julio tuvo un sobresalto, ya que lo vio tan parecido a él mismo, aunque a veces le parecía que era un hombre sin rostro.

“Tal vez, el rostro de la sabiduría”.

Lo que los diferenciaba eran las vestimentas y el cabello largo y azabache de «Mente Lúcida» que se lo fijaba con un cinto multicolor. Se preguntaba la razón que tenía ese hombre de usar el cabello tan largo, fuera de lo usual. Llegó a la conclusión que sólo era un problema de forma y los humanos en esta sociedad, nos apegamos mucho a ella y olvidamos la esencia de las cosas, que es, en verdad, lo único importante. Cogió su bolso y caminó en dirección al sitio en que había dejado el Ford. Caminó y caminó. Se detuvo un momento para secarse la transpiración del rostro. Se acordó de su perro que había muerto el año anterior. Sí, lo sintió mucho, porque lo amaba. ¡Extraño parecía! ¡Amar a un animal! Pero, ese animal era para él como un hijo o un amigo. Un animal inteligente. ¿Tendría alma? ¿Por qué no? A veces no le parecía que fuese un canino. Le hablaba como se hace a un ser humano. Y este parecía entenderle todo. Hasta sus menores gestos.

De pronto, sintió que ya no pesaba y cuando contempló sorprendido el paisaje enorme, casi infinito del desierto de Tarapacá, con algunos tamarugos sobreviviendo, no sólo a la sequedad del clima, sino también, a la mano depredadora del hombre; se rindió y aceptó su destino, que es el de todos los humanos y de todos los seres vivientes; entonces comprendió que por fin se había hallado a sí mismo.

2006

31.12.2005...

esta noche ha sido mi unico regalo de navidad…

sola en casa...

 

Y hoy, 1 de enero del 2006, mi propósito es de daros informaciones sobre nuestro futuro común, es decir el futuro del ser humano y de su bitácora porque estoy definitivamente enamorada de mi casa – en eso me refiero a nuestro planeta azul – entonces me fui en búsqueda de las noticias en forma de predicciones científicas por el 2006 y os puedo adelantar que no son nada buenas aunque eso no sea una novedad…

Antes de empezar, os quiero decir también que no se trata de profecías por el 2006, ni de Nostradamus y sus amigos sino de realismo en forma de previsiones e estimaciones científicas.

 

¿Entonces, qué escenario nos espera según las Predicciones 2006 del mundo científico?

No hay que ser profeta para darse cuenta que las cosas en la Tierra no están nada bien. Hagamos una aclaratoria. Predicciones 2006 es una aproximación científica basada en estudios de los organismos internacionales relacionados con los profundos cambios geológicos concernientes a nuestro planeta y que de alguna forma están ya alterando la vida de millones de seres humanos.

Hay una serie de fenómenos catastróficos que están “pendientes”. Haciendo fila. Esperando turno. Si usted creyó que todo había terminado desde el pasado tsunami y que este año fue malo en desastres, espere enterarse de lo que dicen los científicos para el año en puerta. El próximo año, será el año en que vivimos en peligro.

“Ocurrirán todavía muchas cosas, es sólo cuestión de tiempo”, lo advirtió uno de los expertos en materia de desastres naturales.

¿Y quienes son estos expertos que llevan noticias de muerte?

El Banco Mundial, el Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, el Centro de Investigaciones Benfield Hazard (BHRC), el Centro de Investigaciones University College London (Bill McGuire), El famoso Documento - Informe del Pentágono que se ha tomado muy en serio el asunto sobre cambios climáticos en combinación con el consultor de la CIA Peter Schwartz y publicado en la revista Fortune…

¿Y qué va a pasar?

Pues nada que no sepamos ya, pero que la humanidad continúa como si nada estuviese sucediendo. Los fenómenos están anunciados. Y la clave es el Cambio Climático. Algo muy grave pero que todos creen que no es grave. Y como existe una ley del silencio por parte de los científicos que dependen de los gobiernos, el asunto se complica.

Así que el menú profecías 2006 es amplio. El Banco Mundial prevé más de 600 desastres- naturales–catástrofes geológicas que incluyen:

Serias alteraciones en las corrientes marinas según los nuevos modelos informativos… Calentamiento global que apoya el deshielo de la capa del Ártico y de los glaciares y cascos polares con sus consecuencias conocidas ya por todos… Los ingredientes de siempre: mayor actividad sísmica: terremotos y temblores… Lluvias torrenciales y nuevas inundaciones todavía peores que la de este año. Kit completo y más poderoso de huracanes, tormentas y tornados para todos los gustos. Agregue un sin fin de deslizamientos y deslaves… Sequías extremas (ver: sequía del Amazonas)… Olas de calor como las que azotaron a Francia hace par de años. Efecto emisión gases de invernadero, un asunto irreversible. Sin retorno… Activación y resurgimiento de la actividad volcánica – nueva erupción de volcanes. Hay unos 1.500 volcanes en nuestro planeta con ganas de unirse a la fiesta de noticias… Posible pandemia – gripe-influenza-aviar. ¿Epidemia global en puerta? … Colapso de ecosistemas / Destrucción de la biodiversidad… Terrorismo: más y nuevos ataques…

¿Cuándo y dónde? Vaya usted a saber… ¿Por qué nadie quiere asumir el riesgo real de un cambio climático?

Protocolo de Kyoto: buenas noches… Demasiados intereses en juego. Anteponen intereses al medio ambiente… y nuestro modo de vida sigue siendo consumista, depredador y descuidado…

 

A continuación os pongo un documento publicado en la revista “Crónica de los Tiempos” de Abril de 2002, por Ria slides - Carta escrita en el 2070

Estamos en el año 2070. Termino de cumplir los 50, pero mi apariencia es de alguien de 85. Tengo serios problemas renales porque bebo muy poco. Creo que me resta poco tiempo. Hoy soy una de las personas más viejas en esta sociedad.

Recuerdo cuando tenía 5 años. Todo era muy diferente. Había muchos árboles en los parques, las casas tenían bonitos jardines, y yo podía disfrutar de un baño quedándome debajo de la ducha por una hora.

Ahora usamos toallas humedecidas en aceite mineral para limpiar la piel.

Antes todas las mujeres mostraban sus bonitas cabelleras. Ahora debemos raparnos la cabeza para mantenerla limpia sin usar agua.

Antes mi padre lavaba el coche con el agua que salía de una manguera, hoy los niños no creen que el agua se utiliza de esa manera. Recuerdo que había muchos anuncios que decían “CUIDA EL AGUA” sólo que nadie le hacía caso, pensaban que el agua jamás se podía terminar.

Ahora, todos los ríos, represas, lagunas y mantos acuíferos están irreversiblemente contaminados o agotados. Inmensos desiertos constituyen el paisaje que nos rodea por todos lados. Las infecciones gastrointestinales, enfermedades de la piel y de las vías urinarias son las principales causas de muerte.

La industria está paralizada y el desempleo es dramático. Las fábricas desanilizadoras son la principal fuente de empleo y te pagan con agua potable en lugar de salario. Los asaltos por un bidón de agua son comunes en las calles desiertas. La comida es 80% sintética.

Antes la cantidad de agua indicada como ideal para beber era de ocho vasos por día para una persona adulta. Hoy sólo puedo beber medio vaso. La ropa es desechable, lo que aumenta la cantidad de basura; tuvimos que volver a los pozos ciegos (cámara séptica) como en el siglo pasado porque las redes de cloacas no se pueden usar por falta de agua.

La apariencia de la población es horrorosa, cuerpos desfallecidos, arrugados por la deshidratación, llenos de llagas en la piel por los rayos ultravioletas que no tienen la capa de ozono que los filtraban en la atmósfera. Por la sequedad de la piel, una joven de 20 años está como si tuviera 40. Los científicos investigan, pero no hay solución posible. No se puede fabricar agua, el oxígeno también está degradado por falta de árboles lo que disminuyó el coeficiente intelectual de las nuevas generaciones. Se alteró la morfología de los espermatozoides de muchos individuos. Como consecuencia hay muchos chicos con insuficiencias, mutaciones y deformaciones.

El gobierno hasta nos cobra por el aire que respiramos, 137m3 por día por habitante y adulto. La gente que no puede pagar es retirada de las zonas ventiladas que están dotadas de gigantescos pulmones mecánicos que funcionan con energía solar. No son de buena calidad pero se puede respirar. La edad media es de 35 años.

En algunos países quedaron manchas de vegetación con su respectivo río que es fuertemente vigilado por el ejército. El agua se volvió un tesoro muy codiciado, más que el oro o los diamantes.

Aquí en cambio, no hay árboles porque casi nunca llueve, y cuando llega a registrarse una precipitación, es de lluvia ácida. Las estaciones del año están severamente transformadas por las pruebas atómicas y de las industrias contaminantes del siglo XX. Se advertía que había que cuidar el medio ambiente y nadie hizo caso.

Cuando mi hija me pide que le hable de cuando era joven, describo lo bonito que eran los bosques, le hablo de la lluvia, de las flores, de lo agradable que era darse un baño y poder pescar en los ríos y en las represas, beber toda el agua que quisiese. Y lo saludable que era la gente.

Ella me pregunta: ¿Papá, porque se acabó el agua? Entonces siento un nudo en la garganta. No puede dejar de sentirme culpable, porque pertenezco a la generación que terminó destruyendo el medio ambiente o simplemente no tomamos en cuenta tantos avisos.

Ahora nuestros hijos pagan un precio alto. Sinceramente, creo que la vida en la Tierra ya no será posible dentro de muy poco porque la destrucción del medio ambiente llegó a un punto irreversible.

Como me gustaría volver atrás y hacer que toda la humanidad hubiera comprendido esto…cuando todavía podíamos hacer algo para salvar nuestro planeta Tierra…

Mis cálculos y conclusiones…

Mi hijo ha nacido en 1990, en 2006 cumplirá 16 años, y tendrá 80 años en 2070. Probablemente, no estaré a su lado en 2070 aunque solo 21 años nos separan…

El hombre que habla en esa carta, podría ser su hijo, mi nieto, nacerá en 2020 cuando su padre tendrá 30 años. Probablemente, me encontraré abuela a los 50 años y pico.

Visto los elementos expuestos más arriba sobre las previsiones científicas por el 2006, nos encaminamos poco a poco hasta esta realidad horrorosa si no cambiamos nuestros hábitos, si no comprendemos que tenemos que cuidar urgentemente el medio ambiente, si seguimos sin respetar la naturaleza y la verdad me sabe mal llegar a este tipo de conclusión.

No quiero de este futuro ni por mi hijo, ni por mis nietos, ni por ningunos de los seres humanos que cohabitan en nuestro planeta pero no olvido ese detalle importante, los seres humanos somos un elemento más del Todo y somos el elemento menos imprescindible.

Nadie de los que nos están gobernando tiene el derecho de arruinar nuestro mundo sabiendo perfectamente donde hemos llegado ahora. Os agradezco vuestros comentarios o ideas al respeto porque se trata de un debate planetario.

Feliz año nuevo a todos.