Ekadanta Medial...'s profileekadanta medialunaPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    en el interior del cuerpo hay colores

     

    Ave Fénix… cuenta la leyenda,
    los ojos del tiempo no tienen párpados
    así que no aguardan historias,
    solo hablan y lo es todo.

    Hoy he despertado temblando,
    los pedacitos de tierra-luz
    del jardín en ruinas de otoño
    estaban asesinando el ladrón de sonrisas
    que habita en la cueva de la loba camaleón.

    Mientras tanto algunos aviones de papel acariciaban los viejos almendros en flor,
    y la limpia mirada de los niños se desvanecía en un mundo al revés.

    Ciertos días el intruso toca a su ventana,
    lo prohibido tiene su justa dosis de sal,
    ocupa el hueco entre las aristas del alma
    cuando por la comisura de la boca se derrama.

    Tatuaje virtual del universo donde estoy refugiada,
    es un espectro sellando carencias
    un pincel carmesí de anhelos suspendidos,
    entre sábanas y piel de seda
    hay que tropezar y caer pero permanecer.

    Desde el alcor donde me subieron los vientos preocupada te observo porque hablamos callando,
    estás sentado en este vasto altiplano y tus ojos ausentes mantienes clavados en el mar.

    Más creo que miras sin ver lo bello que es, obnubilado como estás en un único paisaje.

     

    soleil rouge



    Eres ausente…
    pensándote sin buscarte,
    me va a parecer mentira cuando aparezcas,
    y seguiremos siendo nubes blancas.

    Más y aun más escribir, cantar señales.
    Nos dicen que el tiempo que desliza
    es una salvación mientras los frondosos otoñales
    caen en rondas locas y se encogen como alas.

    A medida que respiran los días, me sorprende cada vez más esa capacidad,
    que del olvido se niega, ni del silencio sabe recitar.
    Es como un efecto placebo de la nieve sobre el glaciar
    des-conjugando el agrio mordisco con la distancia.

    ¿Estamos floreciendo?, sigues siendo ausente…
    Todo me parece tan absurdo que tropiezo en desiertos.

    ¡Claro, te sumergen en la evidencia de que es urgente e imprescindible una nueva teoría del tiempo!

    Me detengo, impresionada... pero si desde aquí es maravilloso esperar...

    (Ekadanta)

     

     

    El jardinero

     
     
     

    Si te llenas de mí

    yo reboso de ti.

    Incesantemente caemos,

    el uno en el otro.

     

     

    DSC03206

     

     

    Como luminoso chorro de aceite

    que mana en la almazara

    hasta olvidar quién es quién.

     

     

    ¿Quién está arriba?

    ¿Quién está abajo?

    Si tú te llenas de mí,

    Yo resumo de ti.

     

     

     

    (Ignacio Abello, capítulo 2 - El jazmín de los poetas, fragmento poético)

     

     

     

    Quiero que dibujas en mi piel,

     
     
     
     
    ¿ Sino de qué van a servirme las alas sin vientO ?
     
     
     
     

    el mañana está también escrito allí...

     
     
    (Supongo que será un ciclo natural...)
     
     
    Poco antes del amanecer
    a la misma hora pálida e indecisa
    entre la noche y el día, dejó de soñar
    y despertó a una realidad nueva e insólita.
    Había luz y también oscuridad,
    había sonidos y, sin embargo, un silencio abrumador.
    Despertó con la música de las campanas.
     
    <<En aquel instante tuvó conciencia de sí misma>>
     
    Sola, es verdad.
    Sola como un árbol en medio de una gran llanura
    pero arraigada como el árbol en la tierra.
    La luz del día era asombrosa,
    la noche era un día espantoso,
    esos momentos aislados resultaban eternidades congeladas,
    la tierra se convertía en fluido,
    las montañas se disolvían en valles,
    brotaban jazmines de la desnuda roca
    en un bosquecillo de olivos
    donde crecían naranjos y almendros.
    Allí terminaba el sueño.
     
    <<Entonces, sin saber por qué, empezó a llorar suave y desoladamente como una niña perdida>>
     
    Un poco de aire y una mirada al sol,
    la sonrisa en el rostro de un pájaro,
    un bocado de la manzana de la intuición
    aunque te vuelva polvo y cenizas en la boca.
    ¡Ve sumando!
    Cuando uno crece enfrentándose con esto de una vez,
    aunque la mitad de la gente no lo haga nunca,
    uno aprende que siempre,
    siempre hay algo que pagar por haber nacido,
    que crecer significa renunciar a lo que más te hace feliz.
     
    <<Y un instante después estaba despierta, despierta del todo…>>
     
    Sólo permanecía un ser ahora,
    un único ser que quizá se arriesgaría
    pensaría y decidiría.
    Una sola vida que vivir.
    Una luz débil coloreaba el trozo de cielo de la madrugada,
    el jardín estaba aún oscuro pero aspiró el perfume de las rosas
    y escuchó el caer armonioso del agua en la fuente del león.
     
     
    (Ekadanta)