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El roble
Un espejo con vaho posado en el otoño
Susurrándote: <<La niebla esperó este momento durante tanto tiempo
Murmurándote: <<Caminarás por aquí casi volando, te acercarás al frente de la noche rodeando la hombría del bosque en un sendero imaginado y la musa Polimnia iluminada.>>
Sí, parpadearás en señales dejando humos, colores y huellas Amantes, partículas bailadas y gritadas
y el manto que nos cubre es el cielo estrellado (Ekadanta, à Jean de la forêt)
¿Tonto quien no salte? (The End... )<<Cuando te incorparas a la masa, te vuelves masa, amasijo y amasable. Tu duda individual la cambias por una verdad colectiva. Dejas de ser y pasas a pertenecer.
La dependencia de una masa es la circunstancia vivencial que más hay que controlar, porque toda verdad colectiva, por muy humana o divina que sea, al final siempre es un consenso social, mutable y manipulable por sus líderes de turno. Y quien no esté de acuerdo, sólo tiene que revisar la historia y la actualidad.
Ante cada verdad que nos llama, tenemos dos caminos: hacernos con su esencia o entregarle la conciencia. Cuando absorbemos su esencia nos servimos de ella, porque la integramos en nuestras convicciones y actitudes. Pero cuando por alud social la adoptamos sin raciocinio ni análisis, nos convertimos en sus servidores, en zombies mentales del <<tonto el que no salte>>.
La historia, ese disco rayado que siempre repite los mismos compases y sólo cambia la letra de sus canciones, indica que entramos en tiempos de convulsión de ideas, porque el bienestar creciente crea adictos amorfos, y la tromba de problemas, descreídos huérfanos de verdades.
Una vez más, los eternos zorros vendedores de mundos mejores ya están despertando. La masa de cerebros que consigan hacer saltar al ritmo de sus intereses marcará su cota de poder.
Son épocas para dialoguar con la conciencia íntima, allí donde protegemos nuestra gran verdad: LA PERSONAL... (Por Ángela Becerra, abecerra@adn.es Crónica The End - ADN.es 15/10/2008)>>
Me encanta leer el ADN cada mañana cuando voy al despacho. Lo pillo en plaza Molina y empiezo a descubrirlo en el autobús olvidándome de las paradas mientras intento despertar con las noticias que tocan...
Desde hace algunos meses, voy directamente a la última columna, allí donde hay la crónica y el sudoku. Y cuando toca Ángeles, entre otr@s, me deleito. Lo reconozco, saboreo su crónica y quedan esperándome el sudoku junto con el café con leche.
Ángeles, a ver cuánto resistimos…a la masa, a la conciencia, al raciocinio y su análisis.
¿Ya hemos dejado de ser y hemos pasado al pertenecer a?
¿Pero a qué?
¿Porque permanecemos callados, pendientes del próximo sondeo sobre la crisis, los precios y sus yoyos, el paro, el YBEX… y contemplamos los títulos de los días que desfilan grises pero que grises… en tiempos de crisis mundial?, ¿Tan impotentes nos hemos vuelto?, ¿O tan sumisos tal vez?
¿Pero adonde nos están escondiendo los colores del arco iris?
Estamos en tiempos de incendios. Incendios...
Se trata de los ya previsibles días de un incendio mundial global cuya amplitud, según dicen, depende del lugar donde te encuentras.
Y siempre volvemos a lo mismo. Todo esto depende del día de la semana, de los sobresaltos de la bolsa y de sus númerosos indices, del precio del baril de petróleo, de las medidas tomadas o no por los gobiernos de turno, y sobre todo de los intereses versátiles de la elite mundial.
Dentro del paquete que nos están sirviendo frío o caliente, hay dos masas: a un lado está la masa favorecida industrializada, y al otro la masa desfavorecida en fase de desarrollo. Y no sé cual de las dos está mejor o peor en realidad.
¿Ser un padre desesperado que auto suicida su familia y se pega un tiro para zanjar definitivamente el hecho de estar en paro y tener deudas insostenibles, o haber nacido, crecer, reproducirse, vivir y morir sin jubilarse en un vertedero de la India?
Mientras tanto, la población mundial occidental ha decidido ser buenísima, calladísima y sumisa dejándose robar un poco más cada día… para pasar poquito a poco a pertenecer a… ¿Pertenecer a la sociedad del compro, luego existo? ¿Pertenecer a la sociedad de las ovejas de turno?
Por eso os comentaba antes que desde hace algunos meses, voy directamente a por la última columna, allí donde hay la crónica de Ángeles y el sudoku…
Veréis que todo lo importante dejará en un momento dado no tan lejano de serlo y, lo que no parecía tener sentido, comenzará a tenerlo: sencillamente somos libres, libres de aceptar y entender, libres de actuar y afirmar, libres de ser libres porque, entre otras cositas, hoy nosotros somos la especie en vía de extinción.
Lo dice el águila, lo dice el cuervo.
(Ekadanta)
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